El espacio de Área 3 en Palermo

El espacio de Área 3 en Palermo

El ambiente es muy cool: mobiliario moderno, grandes ventanales, sillones, una cocina abierta “all inclusive”. Alguien hace una videollamada desde su notebook y cierra una venta. En el salón del fondo hay un evento para emprendedores. Entran y salen personas todo el tiempo.

Los espacios de coworking, donde trabajan profesionales independientes, pymes y hasta empresas grandes en un mismo lugar, están de moda desde hace varios años. No solo eso, son una fuerte tendencia que crece y ya tiene 1,7 millones millones de adeptos y 18.900 espacios en todo el mundo, según Deskmag. El negocio mueve en todo el mundo unos USD 5.200 millones por año.

El boom también impacta en la Argentina donde ya hay, según la consultora El Plan C, más de 120 compañías que comercializan los espacios a un público cada vez más amplio. Según datos del sector, las empresas locales de coworking mueven entre 360 y 400 millones de pesos por año.

Patricio Fuks, CEO regional de WeWork

Patricio Fuks, CEO regional de WeWork

Tanto auge también enciende algunas alarmas sobre si la actividad no es una burbujaque explotará más temprano que tarde, y si habrá un proceso de consolidación en el que los más grandes terminarán comprando a los más chicos.

Además, el segmento atraviesa una fuerte reconfiguración: ya no es solo cosa de emprendedores tech que buscan un puff cómodo, un lugar donde enchufar la notebook, wi-fi, café y cerveza para el “after”.

Grandes compañías también buscan flexibilizar la contratación de locaciones, sobre todo para nuevos proyectos. Por eso muchas optan por estos espacios pagando un promedio de entre USD 250 y 350 por mes por cada empleado.

Ya lo hacen IBM, Microsoft, Google, Merck y Verizon a nivel global; y AlMundo y Fibercorp, por mencionar solo dos locales. Las opciones van desde mesas compartidas hasta pisos y edificios enteros para una sola empresa.

 Fuks: Con USD 300 por mes una startup puede entrar. Si quiere, al mes se va; o duplica su capacidad en un segundo

WeWork, el gigante global del negocio, desembarcó en Buenos Aires en 2016 y es el líder indiscutido con 24.000 metros cuadrados y dos imponentes edificios, la Torre Bellini, de 25 pisos, en el microcentro porteño, y el restante en Vicente López. Área 3, La Maquinita, Urban Station y Regus son otras marcas importantes del sector. Luego sigue una larga lista de espacios de coworking más chicos (entre 250 y 400 metros cuadrados) en casi todas las ciudades grandes del país.

El líder global

WeWork tiene un valor de mercado de USD 23.000 millones, planes de salir a la bolsa y 200.000 “locatarios” en 20 países.

“No somos solo coworking: nuestro objetivo es humanizar la tecnología y crear comunidad. Un abogado puede venir a nuestros edificios a encontrarse con sus clientes, conocer gente nueva y seguir haciendo negocios”, asegura Patricio Fuks, CEO regional de WeWork.

Torre Bellini, el coqueto edificio de WeWork en el microcentro

Torre Bellini, el coqueto edificio de WeWork en el microcentro

Ese concepto de “miniciudad” es la clave del éxito de esta empresa fundada en 2010 por Adam Neumann y Miguel McKelvey, dos emprendedores que crecieron en comunidad –el primero en un kibutz israelí y el segundo en grupo de madres solteras activistas en Oregón, EE.UU.–, y trasladaron esa cultura a su business plan.

“Con USD 300 por mes una startup puede entrar a un lugar que tiene todo. Si quiere, al mes siguiente, se va; o duplica su capacidad en un segundo. Casi el 50% de los miembros a nivel mundial son grandes empresas. AlMundo, por ejemplo, nos contrata cinco pisos enteros”, asegura el ejecutivo, quien  detalla que el “gran problema” de hoy, en Buenos Aires, es conseguir edificios para lograr más escala.

 Fuks: No hay burbuja. Cada vez hay más compañías, la gente no quiere volver a trabajar en sus empresas, solos y aburridos

WeWork busca, por estos días, locaciones en Córdoba y Rosario. A nivel regional tiene 350 empleados, 20 edificios y espera llegar a los 50.000 miembros a fin de año. Será crecimiento orgánico, aseguran en la compañía: no saldrán a comprar competidores.

“No hay burbuja. Cada vez hay más compañías y esa es una señal de que la gente no quiere volver a trabajar en sus empresas, solos y aburridos”, afirma Fuks. “El sector va a seguir creciendo, pero nosotros tomamos una posición que es muy difícil de alcanzar. Somos el mayor inquilino de Londres y Manhattan, y en dos meses lo seremos en la región”.

 Orlando: Nos estamos convirtiendo en socios de desarrolladores de real estate para hacer los edificios del mañana

También trabajan para explicar el concepto y ganar adeptos. El próximo 6 de marzo van a habilitar una mesa de trabajo colaborativo de una cuadra de largo en el andén 7 de la estación Retiro Mitre, en Retiro. Habrá conferencias, amenities y actividades solidarias.

Distintos modelos para competir

“La llegada de WeWork movió el mercado y lo profesionaliza. Pero la demanda va a estar centrada en los principales players, a donde van a ir las empresas”, asegura Martín Orlando, CEO y cofundador de La Maquinita, otro de los grandes del sector.

Se trata de una red de 10 sedes con un total de 11.500 metros cuadrados y 1.700 miembros activos que por ahora funciona en Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Por estas horas están cerrando una ronda de inversión para consolidar el mercado interno y abrir el camino de la expansión regional, todo con un modelo de asociación con constructoras.

“Nos estamos convirtiendo en socios de desarrolladores de real estate para hacer los edificios del mañana. Hacemos lugares para coworking que comercializamos y operamos nosotros”, detalla el CEO.

Uno de los edificios de La Maquinita en Cordoba

Uno de los edificios de La Maquinita en Cordoba

La Maquinita nació hace cinco años y factura unos USD 4 millones por año. Cobran entre USD 200 y 250 por persona por mes y ofrecen desde un “hot desk” con horas estipuladas de uso, hasta oficinas dedicadas de 5 a 100 personas.

“Armamos todo: mobiliario, infraestructura, cafetería, limpieza, mantenimiento. Todo en una única factura. Nuestro modelo no es trabajar para llenar pisos con gente y tenemos un target más vinculado a la tecnología y el emprendedurismo”, dice Orlando.

 El negocio mueve en todo el mundo unos USD 5.200 millones por año. Y unos $400 millones a nivel local

Por el momento, el sector no cuenta con regulación específica y toma las normativas de habilitaciones y funcionamiento de los edificios de oficinas tradicionales.

Sin embargo, los referentes están trabajando con la Ciudad para que se regulen cuestiones como el detalle de qué servicios presta el coworking y, sobre todo, definir las responsabilidades entre el trabajo y el lugar en el que se realiza, y que tengan que tener una cantidad de cocheras que sí se les exige a las oficinas, por caso.

Otro de los coworking de La Maquinita, este en la calle Viamonte de Capital

Otro de los coworking de La Maquinita, este en la calle Viamonte de Capital

Valor agregado y eventos

Martin Frankel, otro de los referentes del sector, es estadounidense, vive hace 12 años en la Argentina y en 2009 abrió Área 3, un espacio en Palermo que ostenta un partnership con Google for Entrepreneurs, la unidad del buscador que apoya a emprendedores. “En el último año se deben haber abierto unos 50 espacios solo en Capital. Eso me da la idea de que hay algo de saturación. Hay que diferenciarse porque el escritorio de coworking comienza a ser un commodity”, dispara Frankel.

Vista desde uno de los jardines de Área 3

Vista desde uno de los jardines de Área 3

—¿Cómo busca diferenciarse Área 3?

—Cambiamos el approach. La idea es sumar valor y partners, como Google, Accenture, IBM y Fibercorp. Buscamos equipos de primer nivel, curados, que entiendan que la comunidad da valor agregado. El foco también está en hacer eventos para esa comunidad. Tenemos independientes, pymes y “multis”, pero lo que no somos es una oficina temporal, una simple solución de real estate. Tenemos 100% de ocupación con más de 500 miembros que vienen a trabajar todos los días. Hay muy poca rotación: algunos están hace seis años. Se ve un fuerte quiebre generacional y los millennials vienen a buscan experiencias. La oficina en Catalinas es para sus padres.

 Frankel: El negocio tiene márgenes finos y muchos de los que entran no lo saben. Puede ser interesante, pero con escala y diferenciadores

—¿Es negocio el coworking en la Argentina?

—Tiene márgenes finos y muchos de los que entran no lo saben. Puede ser un negocio interesante a nivel económico, pero con escala y diferenciadores. Es complicado que subsista el coworking de 300 metros cuadradis contra los amenities y el valor agregado que dan los más grandes. La vara va a ir subiendo y el que no pueda adaptarse se va a quedar atrás. O va a tener que enfocarse en un nicho: escritores, músicos y otros verticales enfocados. Así sí pueden sobrevivir los más chicos.

—¿Habrá empresas grandes del segmento que comprarán a las más chicas?

—El proceso de consolidación por ahora no se da, ni acá ni en el resto del mundo. En otros países hay tres marcas regionales fuertes, que crecen. No habrá lugar para 20.

La competencia y los “chicos” que se tienen fe

“Coworking no compite con el segmento tradicional de oficinas porque tiene un volumen pequeño por el momento. Y menos en Buenos Aires, donde el mercado está estructuralmente subofertado en cantidad de metros cuadrados”, asegura Herman Faigenbaum, managing director de Cushman & Wakefield, una empresa de servicios inmobiliarios corporativos.

“No tienen impacto en las desarrolladoras y los dueños de oficinas, que sí tienen ya una propia competencias interna: ellos mismos. Es decir, cuán atractivos son los espacios para sus clientes”, explica.

Además, el ejecutivo de Cushman & Wakefield aegura que el mercado de coworking local no está mirando un sector intermedio: convocar comunidades. “Por ejemplo, las tecnologías de la información del barrio de Palermo. Ahí están los márgenes más altos y es donde se puede generar más valor”, dice.

 Faigenbaum: Coworking no compite con el segmento tradicional de oficinas porque tiene un volumen pequeño

María Bovero, una de las recién arribadas al sector, se tiene fe. Es cofundadora de Bao Coworking, en Corrientes y Uruguay. Se trata de un piso de 400 metros cuadrados con unos 20 clientes que pagan entre $2.700 más IVA, por un espacio móvil, y $3.100 por espacios fijos (ya están todos tomados). “El negocio funciona. Tenemos abogados, contadores y hasta un médico forense que hace reuniones. No todos son ‘chicos’: mucha gente grande está cansada de trabajar en una oficina. Hay mercado para todos, y a veces los espacios grandes no son tan personalizados”, desafía Bovero.

Bao, una de las nuevas opciones en el centro porteño

Bao, una de las nuevas opciones en el centro porteño

Ignacio Trabucchi, creador de DECK-Co, también cree que los “medianos” del sector aportan valores diferenciales. “Es un ecosistema en constante expansión. Los jugadores de mediana escala aportamos otros valores diferenciales, con servicios más dedicados y personalizados, asistencia permanente, fuerte interacción de la comunidad, generando ámbitos de trabajo donde se valora la cercanía, la calidad de servicio y la familiaridad”, asegura.

DECK está en ampliación y cuenta con cinco oficinas privadas de hasta 6 personas, 2 salas de reuniones, 32 puestos fijos y flexibles, auditorio, terraza, gimnasio, cocheras y acceso 24/7. La ocupación es del 90 por ciento.

“Chicos” que buscan su lugar y grandes que piensan en crecer. Modelos distintos con propuestas diferenciadoras. El sector apuesta al crecimiento y la frase “hay lugar para todos” es una figurita repetida por estos días. ¿Será así o el coworking será el nuevo parripollo o la cancha de padel de los negocios locales? No parece. Siguiendo la tendencia global, el segmento se consolida y pelea para ser el estándar de las oficinas de alquiler.

https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/02/27/crece-el-coworking-la-moda-de-las-oficinas-cool-compartidas-boom-inmobiliario-o-proximo-parripollo/