¿Cuánto cobrarás?

Aquí influyen muchos factores. Tienes que hacer un balance de ingresos y gastos. Para ello, te aconsejaremos algunas herramientas en el último apartado. Por otro lado, hay que tener en cuenta el mercado. No puedes poner el precio a tus servicios solo en función de lo que quieres ganar. Tienes que hacer un análisis de tarifas que establecen otros profesionales.

Para adentrarte en esta investigación, visita foros de profesionales de tu sector. Por lo general, este tema es uno a los que se dedican más conversaciones. Además, bucea en las webs de empresas y expertos que ofrezcan los mismos servicios. En muchas se publican tarifas y esto te puede dar una idea bastante aproximada. Si te dedicas al ámbito de las TIC, Tigrenator es una aplicación web que te servirá de orientación.

¿Dónde encontrarás financiación?

Si necesitas una inversión inicial para empezar tu actividad, puedes tener en cuenta los datos del Informe Infoempleo-Adecco. Entre las principales fuentes, el 68,9% se financiaron con sus ahorros, el 25,1% acudió a sus amigos y familiares, el 15,1% pidió un préstamo bancario y el 14,1% capitalizó el paro.

Hay un porcentaje más bajo que acudió a una forma muy práctica de financiación, el crowdfunding. Para canalizar esta vía de conseguir capital, hay plataformas web que te lo facilitan. Por lo general, se encargan de promocionar tu idea y de regular las aportaciones de los mecenas. Algunas son de tipo general, como KickStarter o Indiegogo. Otras están muy orientadas a proyectos creativos, culturales o sociales, como Goteo, Verkami o Namlebee, o a la ciencia y la investigación, como Precipita o Experiment, entre otras.

¿Cómo te organizarás?

Hay dos cuestiones que has de considerar para sacar mayor rentabilidad a tu tiempo y optimizar la productividad. Por un lado, organizar las tareas que tienes que llevar a cabo en distintos periodos. Elabora una planificación diaria, semanal, quincenal, mensual e incluso anual, tú decides el ritmo que mejor se adapta a tu flujo de trabajo. Aplicaciones como Trello, Calendar de Google, Wunderlist o Todoist pueden ayudarte en este cometido.

Por otro lado, contabilizar el tiempo que te supone realizar una actividad puede ser determinante para calcular el rendimiento. También te servirá para poner precio a tus horas y dar un presupuesto en función de lo que tardarás en llevar a cabo un servicio. En Estados Unidos la unidad que más se emplea para calcular un presupuesto es el precio por horas y el cómputo total que se requiere para un encargo. Esta forma de presupuestar se está imponiendo porque es muy exacta si sabes hacerlo. Para ello, te puedes ayudar de gestores de tiempo, como Toggl, Tick o Timely.

Control del tiempo freelance

¿Cómo llevarás las cuentas al día?

Calcular los ingresos y los gastos no es tan sencillo como parece en principio. Tienes que estar pendiente del capital que no ves, es decir, de lo que vas a pagar en breve (impuestos y proveedores, por ejemplo) y de lo que habrás cobrado en ese momento. Si los cobros se retrasan, hay que reclamarlos, por lo que llevar un control te permitirá que tu economía no se desestabilice. Hay un principio fundamental que conviene seguir a pies juntillas: que los plazos de cobros no superen los plazos de pagos. De esta manera, te garantizas el no caer un una falta de liquidez.

Para ayudarte en esta labor puedes emplear programas de finanzas personales que puedes adaptar a tu negocio, como Dollarbird, Fintonic o MoneyWiz. Por otro lado, tienes aplicaciones algo más complejas de contabilidad, como SageOne, Ongest, Outright, Bonsai o Harvest. La mayoría de ellas te permiten emitir facturas y presupuestos.

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